Dra. María Magdalena Alonso Castillo

023“En el cuidado, en la atención al paciente, es donde nos formamos”

Nació el 9 de noviembre de 1950 en Monterrey, Nuevo León. En 1969 obtuvo su título como enfermera general en la Facultad de Enfermería de la UANL. En la Máxima Casa de Estudios de Nuevo León también cursó la Maestría en Salud Pública, además de graduarse como Especialista en Enfermería en Salud Pública en la Escuela de Salud Pública de México. Se especializó en Investigación en el Fenómeno de Drogas en la Universidad de Alberta, en Canadá, y consiguió el Doctorado en Filosofía con énfasis en Psicología en la Facultad de Psicología de la UANL en 2007. Actualmente es Subdirectora de Posgrado e Investigación de la Facultad de Enfermería, además de ser presidenta del Consejo Mexicano para la Acreditación de Enfermería. Recibió el reconocimiento como Profesor Emérito en 2010.

Un férreo compromiso con la Universidad, trabajo arduo y el aprovechamiento al máximo todas las oportunidades que la vida le presenta han sido las principales características del desarrollo profesional de la enfermera María Magdalena Alonso Castillo.

“La vocación se va construyendo. No es algo que sea necesariamente innato, sino que se va construyendo entre los intereses que uno tiene y entre lo que uno ve a futuro, es decir cuáles son las áreas de mayor necesidad en la sociedad mexicana”, señala Alonso Castillo en su cubículo cuyas paredes lucen un gran número de reconocimientos a su labor.
El entusiasmo por participar en actividades altruistas y el cúmulo de experiencias ganadas gracias a su temprana preocupación por el bienestar del prójimo abonaron para que emprendiera su camino por la enfermería, siguiendo los pasos de dos destacadas mujeres: Rosa María Nájera y María Teresa McDermit, quienes le ayudaron a construir y fortalecer su vocación durante una época de gran revuelo social.

En 1968 Alonso Castillo realizó su servicio social en la escuela que un año más tarde le otorgaría su título como enfermera general. Era momento de cambiar de rol, pues tenía la encomienda de transmitir sus conocimientos a las nuevas generaciones que ingresaban a las aulas para cursar la recién aprobada licenciatura en Enfermería. “En ese momento mi trabajo fue como instructor clínico en algo que se llamó Unidad de Enseñanza Clínica, que era un modelo de enseñanza en enfermería para las generaciones que estaban arrancando con la licenciatura en Enfermería, dentro del Departamento de Medicina Interna del Hospital Universitario”.

“Buscábamos que la educación, la formación de enfermería, fuera de tal nivel que realmente fueran unos profesionales que tuvieran una contribución significativa en el cuidado, en la salud de la población regiomontana, de Nuevo León y de México”, recuerda la maestra María Magdalena.

Los proyectos asistenciales son su especialidad y así lo ha demostrado durante más de cuatro décadas de trabajo en la Universidad Autónoma de Nuevo León, siempre encontrando la forma de contribuir en la profesionalización de la enfermería y brindar la mejor atención a los pacientes.

“No podemos aprender todo de los libros o de los artículos científicos, aunque claro que son una herramienta importante; porque nosotros en el servicio, precisamente en el cuidado, en la atención al paciente, es donde nos formamos”, afirma la autora de más de 60 artículos de investigación que buscan llevar los avances de la ciencia a la enfermería.

Su valiosa participación en las aulas y laboratorios, además de este fuerte impulso a la investigación le valieron para que una importante oportunidad se le presentara en 1983: la responsabilidad de dirigir el rumbo de la Facultad de Enfermería, cargo que ocupó hasta 1989. Durante su gestión como Directora trabajó para poner en marcha las especialidades y la Maestría en Enfermería, junto a personalidades como la doctora Esther Gallegos Cabriales.

“Trabajamos en la formación de la Maestría en Enfermería, lo que ahora es nuestra Maestría en Ciencias de Enfermería, que se convirtió en Maestría en Ciencias en el 96 y desde entonces tengo la fortuna de estar al frente del posgrado, buscando mejorar la formación de posgrado de Enfermería de nuestros egresados”, relata orgullosa.

Como Subdirectora de Posgrado impulsó la creación del Doctorado en Enfermería, que empezó a impartirse en el 2003, a fin de generar diferentes líneas de investigación y aplicación del conocimiento, además de integrar un cuerpo académico consolidado, el único en México.

Comparte su secreto del éxito: “¡La formación! La Universidad tiene una serie de posibilidades para que uno pueda formarse incluso estudiando y trabajando, como fue mi caso, para hacer los estudios de posgrado y después el doctorado. Y es que la Universidad tiene siempre abiertas las oportunidades, así como todos los espacios para que uno desarrolle toda su capacidad”.

Con emoción recuerda cómo se enteró de su nombramiento como Profesora Emérita y lo que para ella significó: “El rector, en ese entonces el ingeniero José Antonio González Treviño, visitó nuestra facultad por alguna inauguración de laboratorio y de repente, sin yo imaginarlo, se acercó a la directora para decirle que ya estaba todo listo para mi nombramiento como Profesora Emérita. Realmente fue una gran satisfacción saber que el trabajo que uno realiza día a día es valorado, primero por las autoridades universitarias y por nuestra Máxima Casa de Estudios, que a mí me ha dado todo, desde la formación hasta mi desarrollo personal y profesional. Fue una gran satisfacción y mucho orgullo, y después un gran compromiso porque cuando uno está en otros lugares, universidades estatales o del extranjero, siempre están esperando un plus sobre el resto, algo más que aportar. También representa un reto que te impulsa a dar lo mejor diariamente en el aula”.

Se despide contando cómo logra contagiar su compromiso y orgullo a los alumnos: “El compromiso con el trabajo diario con ellos. El orgullo lo transmitimos primero siendo modelos de rol, en la impartición de la clase, en la investigación y en la dirección de las tesis. En su formación tratamos de impulsar esta parte de liderazgo destacando la importancia de que estos jóvenes realmente se conviertan en líderes, ya que la Universidad les da la oportunidad de desarrollar esas potencialidades”.

Fernando Estrada Hernández