Dra. Esther Carlota Gallegos Cabriales

022“Si decides tener algo, algo tienes que dejar” 

 

Nació el 1 de septiembre de 1942 en Ciudad Mante, Tamaulipas. Cuenta con 44 años como docente en la UANL, pues en 1969 se incorporó a la Facultad de Enfermería, luego de realizar estudios profesionales en Puebla y la Ciudad de México. En la UANL realizó la Maestría en Administración con Especialidad en Recursos Humanos (1985) y en la Wayne State University-College of Nursing, en Michigan, el Doctorado en Enfermería (1997). Ha ocupado diferentes cargos administrativos en su querida Facultad de Enfermería, entre ellos la Coordinación de los programas de Maestría y Doctorado. Fue Miembro de la H. Junta de Gobierno de la UANL de 1980 a 1990 y ha sido asesora de una amplia lista de Tesis de Maestría y Doctorado, además de ser autora y coautora de múltiples artículos científicos, capítulos de libros y ponencias nacionales e internacionales. En 2002 recibió el nombramiento de Profesora Emérita.

No muchas personas tienen el talento y la suerte de ser las primeras en realizar algo positivo para su país. La primera medallista olímpica, el primer astronauta, la primer empresa con procesos ecológicos, el primer Premio Nobel… Todas y todos aportaron o aportan su granito de arena al progreso de México.

A finales del siglo pasado, cuando aún persistía la idea de que una enfermera era simplemente la “ayudante” del médico o que ésta sólo requería una breve capacitación para ejercer su profesión, Esther Carlota Gallegos Cabriales, tamaulipeca de nacimiento y regiomontana por decisión propia, demostró, con apoyo de la UANL, que los profesionales de la enfermería pueden analizar y proponer soluciones a las diferentes problemáticas relacionadas con su ejercicio profesional. De esta manera se convirtió en la primera enfermera mexicana en titularse como Doctora, e indirectamente ayudó a que otras enfermeras y enfermeros se motivaran a alcanzar el máximo grado académico.

“Hubo un programa financiado por la Fundación Kellogg que promovió los posgrados en enfermería, del cual fui beneficiada. Nos invitaron a la Wayne State University, en Michigan, a algunas colegas de Sudamérica y a mí de México. Estuvimos tres años trabajando varios proyectos en conjunto orientados a la prevención y promoción de la salud, y eso ayudó a que posteriormente se aprobara el doctorado de aquí”, comenta Gallegos Cabriales en su cubículo tapizado de diplomas y reconocimientos.

Gracias a ello recibió diferentes distinciones a nivel nacional, como el Premio “Isabel Cendala y Gómez” al Mérito en Enfermería y el Reconocimiento por ser la Primera Doctora en Enfermería en México por el Colegio Mexicano de Licenciados en Enfermería. “Yo creo que eso es lo que me ha dado más satisfacción en mi carrera”, asegura.

La historia de la Dra. Gallegos Cabriales en nuestra Universidad nace cuando una comitiva de la ahora UANL viajó a la Ciudad de México a reclutar profesores para la naciente Licenciatura en Enfermería. Llegó cuando la Escuela de Enfermeriía tenía como sede un edificio enclavado en la esquina de Gonzalitos y Madero.

“Fui la directora de esa escuela y pudiera decir que si no fui la primera, fui la segunda enfermera que fue directora de la escuela, pues antes eran médicos. Me tocaron etapas de mucha escasez; los mesabancos, si no deteriorados completamente, estaban bastante feítos ya”, recuerda la investigadora que trabajó varios años en la atención de comunidades urbano-marginadas de Monterrey.

Como una de las mejores etapas de su labor dentro de la Universidad considera la creación de posgrados: “Pienso que todo ha ido mejorando, aunque un momento muy significativo fue cuando logramos que nos aprobaran la maestría porque no era fácil. A pesar de que la Universidad promovía y promueve los posgrados, a principios de los 80 se cuestionaba por qué una carrera como Enfermería podía tener maestría… y no se diga cuando me tocó discutir el doctorado”.

A pesar de no ser egresada de la UANL no duda en manifestar su apego a ella. “Tengo la camisa bien puesta. La UANL es un medio que te brinda muchas oportunidades, y si las sabes aprovechar logras tus objetivos. Tampoco digo que no haya situaciones difíciles, pero creo que ninguna institución de salud te ofrece las mismas oportunidades de desarrollo que te da la UANL”, afirma.

Acerca de su fórmula para seguir en la docencia por tantos años, nos menciona: “Invitando a los estudiantes a que adopten la visión de que pueden trabajar mejor; que usen todas sus habilidades y recursos disponibles para mejorar su forma de trabajo. En síntesis, busco que entiendan que mientras no tengamos un efecto en la mejora del cuidado de las personas, de nada nos servirán los adornos y títulos universitarios. Creo que dentro de la escuela, sin ánimo de querer exhibir si soy buena para esto o para lo otro, mi forma de ver las cosas es que siempre trato de buscar el bien institucional porque a medida que la institución progresa, progresamos los individuos… y no al revés. No siempre el avance de los individuos se va a ver reflejado en el avance de la institución. Fomento y soy ejemplo de la relación ganar-ganar”.

La Dra. Esther, como cariñosamente le llaman sus colegas y alumnos, es una persona entregada a su profesión. Hace varios años que pudiera estar jubilada, descansando luego de años de cátedras, conferencias, libros, brigadas asistenciales, investigaciones… “Creo que todavía puedo contribuir en algo y me gusta porque me mantiene activa”, comenta la profesora de 71 años. “Me motiva seguir participando en la formación de personas que tengan una visión más allá del día presente”.

Gallegos se ha ganado la fama de “estricta” a pulso. “Creo que me consideran demasiado estricta y a lo mejor sí lo soy, pero esa es la fórmula que a mí me ha resultado. Y no porque crea que el aprendizaje entre con dolor, sino porque creo que quien no tiene disciplina nunca va a triunfar y el carácter no se forma consintiendo. A mí me enseñaron que si uno quiere conseguir algo tiene que sacrificarse. Hay que entender que si decides tener algo, algo tienes que dejar, y a veces los estudiantes quieren diversión y también pasar con las mejores calificaciones. Eso nunca va a resultar”, afirma.

por Héctor Alvarado Lumbreras